jueves, 18 de octubre de 2012

Contrabajeando


Ástor Piazzolla estuvo tocando y en muchos casos, haciendo los arreglos, en la orquesta de Aníbal Troilo, desde 1939 hasta 1944, cuando se retira para dirigir la orquesta de Francisco Fiorentino, que también deja el conjunto de Pichuco.

Si bien al principio, ello provocó sarpullidos visibles en el ánimo de Troilo, que lo defendió a viento y marea,  y de su esposa Zita; el corazón de Troilo era grandote y siguió queriendo al "loco de Mar del Plata", y fueron amigos y compinches hasta el final del Gordo.

Incluso Ástor le arregló los temas suyos que fue grabando Troilo, y en los cuales ya comienza a destapar un talento innovador y revelador de su destino: Para lucirse (1950), Prepárense y Tanguango (1951), Contratiempo (1952) y Triunfal (1953).


Una noche de aquellas, se juntan y deciden hacer un tango para lucimiento del contrabajista Enrique Díaz conocido simplemente como Kicho Díaz. El hombre que marcó una gran etapa en la orquesta de Troilo, en  la cual ingresó en 1939, reemplazando a Juan Fassio y se mantuvo en la misma hasta 1950, contribuyendo de manera decisiva al andamiaje musical del conjunto y a la evolución renovadora del mismo.

Piazzolla lo requirió para sus diversos conjuntos, y también alternaría -siempre como solista- en las orquestas de Lucio Demare, Joaquín Do Reyes, el Cuarteto de las Estrellas o el Sexteto mayor.

El aprecio permanente  que le tuvo Piazzolla lo destapa al componer el tango Kicho, dedicado a este contrabajista que hizo escuela, durante los años que se dedicó a la música.

Troilo y Piazzolla ya le habían demostrado públicamente, y bastante tiempo antes, su reconocimiento en 1954, con ese tango que compusieron entre ambos: Contrabajeando, como dije antes, dedicado también a Kicho, y que Pichuco grabó en discos TK con arreglo del propio Ástor y la actuación del homenajeado, con el fin de que pudiera lucirse.


Piazzolla con su Quinteto. Kicho está detrás suyo, fumando
Posteriormente Piazzolla lo grabaría en 1961 con su Quinteto que integraban: Ástor en bandoneón, Jaime Gosis en el piano, Simón Bajour en víolín, Horacio Malvicino con la guitarra y Kicho en contrabajo.

El genial violoncellista José Bragato realizó un brillante arreglo de este tango, para Piazzolla.

Horacio Fumero es un contrabajista santafesino radicado en Europa, adonde llegó de la mano del saxofonista Leandro Gato Barbieri. Tocaba guitarra, bajo y charango. Dice que descubrió el contrabajo a los 12 años. "Fue cuando vi al histórico tanguero Kicho Díaz con Ástor Piazzolla. Me enamoré y me dí cuenta que ése era mi instrumento". Contundente, afirma que "el contrabajo es el poder en la sombra".

Mi amigo, milonguero y excelente bailarín, Hugo Mastrolorenzo, con quien compartí muy lindos momentos en Madrid, ha realizado una impactante coreografía de este tema, interpretado, en este caso,  por Esteban Morgado y su cuarteto. Lo vemos en Riga, Letonia, bailando con Agnese Vanaga. Vale la pena disfrutarlo y degustando este tema de dos monstruos del tango.

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