martes, 21 de agosto de 2012

Ensueños

Este tema del pianista Luis Antonio Brighenti (1906/1984) me vuelve loco.

Es una melodía constante que se repite, como si estuviera jugueteando con las teclas de piano. Pero tiene algo que te atrapa, una fuerza centrífuga, que enlazada por pequeños puentes y transiciones, te lleva una y otra vez a la melodía principal.

Osvaldo Fresedo lo grabó el 23 de mayo de 1928. Carlos Di Sarli hizo una obra mayor con este tango y lo registró el 7 de setiembre de 1943. Lo cierto es que al bailarlo en la pista por el maestro de Bahía Blanca uno siente algo especial por dentro que te hace volar en el parqué.

 Quizás para muchos no sea una gran obra pero a mí me chifla. Brigenti era hijo de músico, nació en Villa Crespo, se crió en un pueblo bonaerense -Norberto De la Riestra- y al regresar a la Capital, en su adolescencia, se puso a trabajar en una droguería como cadete, para poder costearse sus estudios de piano.


En 1920 ya tenía su propia orquesta en la que formaba también su padre como violinista para actuar en bailes de carnaval. En 1927 formó en la orquesta de Ricardo Luis Brignolo, el autor de Chiqué. Fue en uno de esos intervalos que se producían, cuando se puso a jugar con esta melodía que finalmente cobraría forma de tango y la tituló como lo que él pensaba sobre su destino musical: Ensueños.

Tocaría en los conjuntos de  Ángel Ramos, Carlos Tirigall, Ernesto De la Cruz (autor de El ciruja) y con Miguel Caló estaría 4 años.

En 1934 forma su propia orquesta en la cual  cantaba Virginio Gobbi, el hermano de Alfredo, que además era acordeonista.

A los 41 años, se retiró de la música y se instaló con una librería en el barrio de Belgrano.

Curiosamente en la escasez de sus obras dejó patente una impronta de tango-romanza de alto vuelo lírico y llamativa armonización. Algunos otros de sus títulos son: Rosas blancas, Quimera del amor, Milonga porteña, Hojas verdes, Swing tango, Jaula de oro, Pesadilla o Campanita de oración. Algunos llevan letra de Cadícamo, por ejemplo, pero no tuvieron gran repercusión.

Precisamente Enrique Cadícamo realizó una poesía para Ensueños, pero no alcanzó difusión, porque prevaleció en todo momento la bellleza instrumental del tema.

Me gusta muchísimo el arreglo que hizo Horacio Salgán de este tango y lo ejecuta con el Quinteto Real. Me parece verdaderamente maravilloso. De Lío con guitarra, Marconi al fueye,  Peressini en violín y Giunta en contrabajo, aportan su talento.


Belleza pura.






No hay comentarios:

Publicar un comentario