domingo, 13 de mayo de 2012

Niebla del Riachuelo

La dupla formada por el excelente pianista y compositor Juan Carlos Cobián y el eximio poeta Enrique Cadícamo fue de las más prolíficas en cuanto a su producción tanguera y también de las que mayor cantidad de éxitos perennes lograron en el mercado.

Eran dos almas gemelas. Bohemios, elegantes, buenos gourmets, cultos, mundanos, con savoir faire, galantes y viajeros impenitentes.

Su gran tango: Nostalgias, había conquistado Buenos Aires en 1936, después de ser rechazado por un empresario teatral y lo reclamaban editoriales extranjeras. En esos momentos el director cinematográfico Luis Saslavsky, conocido como el poeta del cine, les reclama un tema para la película que había comenzado a filmar, llamada La fuga.

En pocos días Cobián y Cadícamo le entregan el manuscrito de su nueva obra, titulada: Niebla del Riachuelo. 

El filme se estrena el 28 de julio de 1937, Tita Merello lo canta en el mismo y fué otro sacudón. A los pocos días de la prémiere, directores de orquesta y cantantes se afanaban por incluirlo en su repertorio.

El tango tiene una belleza musical y poética  maravillosa y se dio el extraño caso de que dos obras de los mismos autores compitieran entre sí por el éxito popular del momento. Un fenómeno inusual .

Osvaldo Fresedo con la voz tan particular de Roberto Ray que se adaptó maravillosamente a la orquesta, lo grabó ese mismo año 1937 y consiguió uno de los éxitos de su carrera. 

Javier Rodríguez y la trágicamente desaparecida Andrea Missé lo bailan en Sydney con la prestancia habitual, aunque ya no volveremos a verla a ella luciendo la elegancia y haciendo exhibición.


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