viernes, 18 de mayo de 2012

La veteranía es un grado

Sirve para ver cómo mueven los pies los milongueros que no se hicieron profesionales pero dieron cátedra en la pista, contagiaron y legaron a sus sucesores la elegancia del tango bien bailado.

Para la película Tango Bar de 1988, al guionista y productor Juan Codazzi se le ocurrió mostrar a unas parejas milongueras de pro, bailando. Y le encomendaron al gran  bailarín Carlos Rivarola la tarea de coreografiar una milonga de Buenos Aires, pero con parejas jóvenes. Por fortuna, Rivarola tuvo la visión de hacerlo con estos grandes milongueros que fueron protagonistas de las impresionantes noches tangueras de los años cuarenta y cincuenta.

Hicieron un ensayo en el viejo sindicato de Variedades, en la calle Sarmiento y fue allí donde tanto el director portorriqueño del filme, Marcos Zurinaga, como Codazzi, quedaron impactados con lo que vieron.

Finalmente la filmación se realizó en la Confitería del Molino, y a Zurinaga se le ocurrió enfocar sólo las piernas de los bailarines, para sobre el final, subir con la cámara y mostrar la verdadera edad de estos personajes de nuestro Tango.

Mas que milongueros, bailarines de verdad, son los que nos heredaron lo mejor de nuestro tango bailado: Enriquito y Lidia Alvarez, José y Mary Da Fonte, Roberto y Susana Grassi, Antonio y Susana Da Vita, Osvaldo y Nora López, Eduardo y Sandra Giarnelli, Finito Rivera y María Teresa (la de la pollera a cuadros), Víctor y Tota Cruz.

Gracias a Tangauta Oficial y a tangopirata por este documento y los datos respectivos. 

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