lunes, 7 de mayo de 2012

Aquellos valsecitos

Parecían compuestos a propósito para guitarreros. Esos que pululaban por la Buenos Aires de antaño provistos de su herramienta musical, siempre listos para una serenata a la novia, la despedida de soltero, el asado, la mateada y el desfile por los cafés de barrio para amenizar las noches y juntar un dinero.

Los cantores nacionales, como se dieron en llamar Corsini, Gardel, Magaldi, Héctor Palacios, Oscar Alonso y sus sucesores, tuvieron grandes acompañantes guitarreros.

O los folkloristas como Antonio Tormo y esos conjuntos que en los años cincuenta y sesenta invadieron los cines, teatros, bailes, confiterías y la televisión.

Los valsecitos florecían en esos instrumentos y esas voces que recorrieron la República.

En los pueblos siempre destacaron grupos de guitarra que buscaban emular a aquellos notables conjuntos de Abel Fleury, Edmundo Zaldívar, Adolfo Berón y tantos otros. 

Les invito a escuchar a un grupo cordobés: Los de Alberdi. Nacieron artísticamente en 1973, bajo el manto protector de un gran folklorista: El Chango Rodríguez. Y se bautizaron así porque el Chango vivía en esa época en el barrio Alberdi, de la ciudad de Córdoba.
 El maravilloso Festival de Cosquín, los consagró en 1974 donde lograron el primer y segundo lugar con los temas: Recordándote y Zamba otoñal.

Los traigo a este espacio con dos valsecitos clásicos. Ronda de sueños, de Alfredo Navarrine y Manuel Abrodos. Y el legendario Lágarimas y sonrisas, de Pascual De Gullo.

Ronda de sueños.

Lágrimas y sonrisas.

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