jueves, 3 de mayo de 2012

Ángel Cárdenas

Aníbal Troilo sostenía que el cantor de su orquesta debía, por lo menos saber cantar un estilo y una milonga campera, “si no, no es un buen cantor de tangos”, remataba.

Cuando en 1956 se alejó el uruguayo Carlos Olmedo de su orquesta, por indisciplina, Pichuco probó a Cárdenas (Ángel Bartolí) y lo incorporó de inmediato a su formación.

Cárdenas (1927/2005), como Raúl Garello, Roberto Álvarez, el contrabajista Héctor Chupete Cónsoli, el también vocalista Carlos Casado, son oriundos de Chacabuco, un pueblo agrícola ubicado al noroeste de la provincia de Buenos Aires.
El nombre del pueblo de  Daniel Passarella, incluso, deriva,  de dos vocablos araucanos Chacay, un árbol nativo al otro lado de la cordillera en territorio chileno, y ufco que significaba vertiente. De este modo Chacabuco significa "vertiente de los Chacay".

Toponimias aparte, Cárdenas tenía el berretín del arte y se incorporó a la prestigiosa academia del catalán Cunill Cabanellas, maestro de tantos artistas. Incluso aprendió guitarra y canto con profesores como Alberto Ginastera o Roberto Grela.

Y los sueños dejan de ser sueños cuando el personaje le pone todo su empuje en la empresa. Pudo trabajar en varias películas como actor secundario, ingresó en un sello cinematográfico y también desarrolló la faceta de cantor nacional, rótulo que envolvía a todos los que alternaban el tango con canciones criollas.

En mayo de 1956 debuta con Troilo con quien permanecerá hasta fines de 1959, en que se marcha a Estados Unidos. Su compañero será nada menos que Roberto Goyeneche, quien sucede a Pablo Lozano.
Cárdenas y Goyeneche ensayan con la guitarra de Grela ante la mirada y la oreja de Troilo

Troilo prueba al dúo con el Polaco en los baños turcos del Hotel Castelar (el que guarda intacta la habitación de Federico García Lorca) en la Avenida de Mayo. Estaban dentro de la cámara de vapor, apenas cubiertos por sendas toallas, cantando a dúo y en el movimiento, a ambos se les cayeron las toallas. Pichuco comentaría con su gracejo habitual, que fue “el primer dúo que se formó en pelotas”.

Cárdenas dejó con la orquesta 16 grabaciones y 3 a dúo con Goyeneche.

Lo encontré en Madrid, en un viaje que hizo él a esta capital. Tomamos café, en Plaza Callao,  y me hablaba con un entusiasmo juvenil de su carrera profesional. 

 Tres de sus versiones como solista son insuperables: los tangos La última y Te llaman malevo y la milonga campera Chuzas de  René Ruiz y Enrique Uzal, con la cual realiza una verdadera creación. La grabó el 7 de septiembre de 1956.

Yo se las dejo acá para que puedan degustarla con sus propias orejas.

Chuzas






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