lunes, 23 de abril de 2012

Julio Cortázar y el Tango (según El Tata Cedrón)




   "La noche que lo inspiró para escribir ese relato ["Lucas, sus amigos"] fue el año 76. Teníamos con mi mujer, Margarita, un departamentito detrás de La Bastilla. Eran dos cuartos que no sé si sumaban veinte metros cuadrados entre los dos. 
Estaban Juan Gelman, mi hermano Alberto, una amiga y un periodista inglés que trabajaba bastante con Gelman en denunciar internacionalmente lo que ocurría en la Argentina en aquellos años. Y además estaban nuestros hijos mis sobrinos, unos amiguitos de tres chicos y el hijo de una vecina que había salido y nos dejó el pibe en custodia. (...) Esa noche hice una polenta mezclando todos los quesos franceses. Me salió una bomba. Cuando terminarnos, sentados en las camas-cucheta, en el suelo, donde se podía, abrimos las ventanas y empezamos a charlar de mil cosas. 
Fue una noche extraordinaria, un quilombo, tal cual lo relata. 
Julio Cortázar con El Tata Cedrón (derecha) y su hermano
  Ese cuento los franceses lo utilizaban en un método para enseñar el español junto con algunas canciones mías, de Javier Villafañe y de González Tuñón. Lo gracioso es que después que los francesitos analizaban el texto de Julio, tenían que responder a un cuestionario y la última pregunta era: ¿Les gustaría vivir al lado de la casa de los Cedrón? Y todos contestaban que no. Claro, hacíamos mucho barullo. 
Me acuerdo de aquella noche del cuento, el periodista inglés se tiró a dormir la curda en una cama y a la mañana siguiente se despertó y con ese modo tan inglés se puso las manos en la nuca y dijo: 'Fatalmente, la noche ha terminado'. Claro, los chicos se habían levantado y otra vez estaban haciendo un despiole terrible."

  "Tenía buen gusto y conocía a fondo a Troilo, Pugliese, Salgán, era muy selectivo. Pero claro que de jazz sabía un tocazo, tenía una discoteca impresionante. Una vez le recordé un disco inhallable y al día siguiente me lo regaló. De ahí saqué el tema Y la muerte no tendrá poder y lo canté en español. Así era él, humilde, solidario, un tipo tierno. En los últimos tiempos se había comprado un teclado y me invitó a su casa: 'Vení que te toco algo', me dijo. Y le daba a los valsecitos, Desde el alma y esas cosas."
El Tata Cedrón y aquella noche mágica entre chicos y empanadas (fragmentos),
reportaje por Carlos Ferreira
Publicado en revista La Maga, "Homenaje a Cortázar", Buenos Aires, noviembre de 1994 






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