domingo, 25 de marzo de 2012

Recuerdo

Hoy nos vestimos de lujo con esta joya de la música. Es difícil poder saber si Recuerdo es el mejor tango instrumental de la historia. Pero también es difícil dictaminar que no lo es.

Todos saben, más o menos,  que Pugliese lo compuso en su mayor parte viajando en el tranvía 96 rumbo al Café “LA Chancha” donde tocaba el piano. Como no sabía escribir música, todavía, ponía notas sueltas. Al final lo terminó, cuando culminó los estudios de escrituras musicales, en la casa paterna de la calle Acevedo 220.

El tango se estrenó sin título, por el trío de Juan Bava (primo de su madre) en el Café Mitre, de la calle Triunvirtato y Gurruchaga. Luego lo tocaría “oficialmente la orquesta que integraban: el “francés” Enrique Pollet en bandoneón, los violinistas Marciano y Perrone y Osvaldo Pugliese al piano.

Esa noche, cuando bajaron del palco se le acercaron todos los amigos a preguntarle el nombre del tango y resultó que no tenía nombre aún. Ante la insistencia de los amigos, de repente dijo: “Bueno, se llamará Recuerdo y se lo dedico a todos ustedes”.

Pugliese tenía en ese entonces 19 años, la mayoría de edad llegaba a los 22 y el tema se inscribió a nombre de su padre, Adolfo, ex flautista, y dedicado a partir de esa época a vendedor de partituras. En dicha lámina figura dedicado a 5 personas: Alfredo Bianchi, Torcuato Di Giorgio, Domingo Tornarelli, Amadeo Priorello y Rogelio Boiseglier. Cuando los padres preguntaban quiénes eran esas personas, Osvaldo decía que… “amigos”.

Finalmente confesaría que era 5 muchachos con una memoria bárbara porque como eran quinieleros, cuando venía la cana se tragaban los apuntes, reteniéndolos en la cabeza para no ir a la taquería detenidos…

Este tango maravilloso que De Caro consagraría, encierra en su historia una fecha maravillosa del año 1947. Y eso lo cuenta más abajo un músico, porque los hinchas que iban a escuchar a Horacio Salgán eran en su gran mayoría músicos, ya que Salgán, pese a ser un grande, nunca tuvo hinchada.

Esta grabación resultó ser la primera de Salgán, con “La clavada” detrás, el 4 de mayo de 1950. Después del fracaso ante las grabadoras Horacio se había retirado para dedicarse a la composición y la enseñanza. Y en 1950 volvió al frente de un nuevo conjunto y por fin pudo llegar al disco. Acá, remasterizado lo escuchamos después de leer el testimonio del músico apuntado, que no tiene desperdicio y nos remite a una época  irrepetible de aquellas noches tangueras de Buenos Aires.

24 de julio de 1947, Noche inolvidable.

Llegamos como de costumbre al Café Nacional, "La Catedral del Tango", como se le llamaba. Ir al Café Nacional era una verdadera religión, una mística tanguera. Por dicho café desfilaron todos los grandes, verdaderos "Apóstoles del tango".

Esa noche inolvidable, la del 24 de julio de 1947, debutaba nada menos que el gran maestro Horacio Salgán y su orquesta. ¡Que digo!, su magnífica orquesta típica. Se había dicho que en esta cita se estrenaría el arreglo del maestro Salgán para el tango Recuerdo. Lógicamente, se había invitado especialmente al gran Osvaldo Pugliese. Llegó Pugliese con la mayoría de los integrantes de su orquesta y ocuparon una de las mesas del centro del Café, frente a la que yo me encontraba compartiendo con Leopoldo Federico, Nicola Paracino, Alberto Marino y Emilio Balcarce entre otros. El resto del público también se conformaba por músicos y especialmente por admiradores de Salgán.

Subió el maestro Salgán al palco con sus músicos. Grandes aplausos y luego silencio absoluto. No volaba una mosca y es que entonces se sabía escuchar. Después de ejecutar varios hermosos temas, el presentador anunció y dedicó al maestro Pugliese el arreglo especial para Recuerdo. Los grandes aplausos no se hicieron esperar y comenzó la ejecución.

Lo que lamento es no poder describirles el delirante momento de interpretación, de enorme contenido musical, hermoso. Verdaderos encajes de musicalización, solos de alto vuelo individual y colectivo. Lo que hizo el maesatro Salgán de Recuerdo es imponderable por su delicadeza, por su profunda MUSICALIDAD, con mayúsculas. En una palabra, magistral.

Luego de esta hermosa presentación, los músicos bajaron del escenario junto a Salgán. Éste se acercó a la mesa de Osvaldo Pugliese encontrándolo emocionado e impresionado. Pugliese lo abrazó a Horacio y le dijo lo siguiente, palabras que aún me parece escuchar: "Querido Horacio, jamás me hubiera imaginado tanta belleza, un gran desarrollo armónico. Es como si hubieras captado una parte de mi ser; ha sido una comunicación de almas. Te felicito Horacio".

Pugliese no pudo contener las lágrimas. Benditas lágrimas de tango, lágrimas de alegría, de verdadera amistad y cariño. Fue un momento tan profundo que al fin nos contagió a todos, al fin y al cabo éramos todos hombres de tango.

Al evocar esa noche, después de casi sesenta años, se me hace un nudo en la garganta. Me es difícil contener un llanto tanguero. Lo confieso, he llorado ante el recuerdo tan profundo que me trae esa noche inolvidable. 
                                               Omar Rivoira

 



2 comentarios:

  1. Que impresionante!! Absolutamente hermoso y conmovedor testimonio de éste tangazo!

    Un saludo desde Medellín, Colombia

    Joana

    ResponderEliminar
  2. Tengo cuarenta años. Cada vez que escucho Recuerdo interpretado por Aníbal Troilo y su orquesta típica, no puede evitar conmoverme profundamente. Es magistral.

    Saludos
    Gustavo Restuccia

    ResponderEliminar