viernes, 30 de marzo de 2012

Octeto Buenos Aires


En una oportunidad llevé a Astor Piazzolla al programa que teníamos en Radio Argentina los domingos a la mañana con Osvaldo Papaleo. Como yo armaba la música, llevé varios CD del marplatense con el fin de ir matizando la entrevista.

 Mi sorpresa fue cuando se me ocurrió poner una grabación del recordado Octeto Buenos Aires que tanto dio que hablar en su día y Piazzolla se cabreó al escucharlo (Qué raro, ¿no?)

Intenté entrar en el diálogo con toda clase de razones, pero Astor sólo argumentaba que “eso” era el pasado y que no le interesaba a nadie. Piazzolla siempre fue así, un tipo de “prontos”. Al rato se le pasaba. Años más tarde le confesaba a mi amigo Natalio Gorín (que me regaló su libro en Londres ’95), que “el Octeto Buenos Aires (1955) fue un impacto artístico, pero el trabajo duró muy poco. Incluso cedimos las regalías para poder grabar. Hoy ese L.P. sigue dando la vuelta al mundo, tiene cientos de reediciones, llenando los bolsillos de los vagos que viven a expersas de los verdaderos dueños de la obra, en este caso los músicos del Octeto: Enrique Mario Francini, Hugo Baralis, José Bragato, Juan Vasallo, Atlio Stampone, Horacio Malvicino, Leopoldo Federico y yo”. 

Y subrayaba su decisión de irse a Estados Unidos después de esta experiencia.





Astor Piazzolla con el Octeto Buenos Aires en 1956 (Canal 7)
De izquierda a derecha: Stampone, Nicolini, Baralis, Federico, Piazzolla, Bragato, Francini y Malvicino


Vale la pena volver a escuchar a ese Octeto que marcó toda una época en el tango y que según el director, realizar el difícil equilibrio sonoro del Octeto llevó dos años y quedaba mucho por descubrir…

Y hoy traigo dos de aquellas versiones del LP. Incluso con las explicaciones del propio Piazzolla.

Marrón y azul (Astor Piazzolla). Inspirado en los Marrones y Azules de Georges Braque. Este tango fue arreglado en 1955 y los solos están ejecutados por Piazzolla y Leopoldo Federico en contrapunto con Hugo Baralis. Luego Francini ejecuta uno de sus solos más felices. En la variación rítmica del final improvisa Horacio Malvicino. Fue ésta la primera composición con improvisaciones de guitarra (A.P.)

Los mareados (Juan Carlos Cobián). Esta magnífica composición melódica está tratada con nuevas armonías sin desvirtuar la parte original. Los solos están ejecutados por Enrique M. Francini, Horacio Malvinino y A.P. Después de la incesante labor armónica moderna durante todo el tango se aprecia el magnífico descanso final en base al acorde perfecto de Si Mayor (B).

Y a continuación de este introito piazzolístico, vale la pena arrancar escuchando las dos versiones citadas que tanto ruido hicieron entonces. Y con razón.









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