jueves, 22 de marzo de 2012

Carlos Viván

Le dedicamos este espacio a un  galán-cantor, de voz pequeña e incurable vibrato, que paseó sus artes de torcan y seductor por numerosos países: Carlos Viván (1903/1971)

Se llamaba Miguel Rice Treacey, era descendiente de irlandeses y, a la par que trabajaba en el Ferrocarril Oeste, Unión Telefónica,  o de administrador de una compañía inglesa por su fluido dominio del inglés (ganando mucho dinero por ello), también alternaba con el fútbol. Su espigada figura y buena técnica del llevaron a militar en las filas de Estudiantil Porteño (en la canchita de Campichuelo y Gaona), Huracán y Ferro Carril Oeste, como centrehalf.

Pero pudo más su pasión por el arte, la noche y la bohemia. Debutó en una compañía de revistas en el viejo Teatro de la Ópera con Manuel Romero. Siguió con otras compañías y el tango lo enganchó jovencito, incluso.
Debutó en el disco con la orquesta de Juan Bautista Guido, el lecherito,  en diciembre de 1927. Pasó por los conjuntos de Brignolo, Maffia, Bonavena, Fresedo, Donato, Firpo y fundamentalmente con Juan Maglio Pacho, con el cual estuvo más tiempo. Dejó unas 150 grabaciones.

También quiso comerse el mundo y estuvo casi dos años en la compañía de revistas de Casino de Urca
en Río de Janeiro, donde acreció notablemente su número de conquistas. Incluso le consiguió a Juan Carlos Cobián que estaba de bohemia por allí, la dirección de la orquesta del Casino. Y filmó dos películas.

Pasó por varios países y se radicó en Norteamérica. En Nueva York cantó tangos, jazz, presentó todo tipo de espectáculos en los grandes clubes nocturnos y al final regresó a Buenos Aires porque lo llamaba su madre y la nostalgia. Por eso no volvió a viajar. En 1938 cantaría con la orquesta de Julio De Caro dejando 5 registros.

Creó una serie de temas hermosos, especialmente: Cómo se pianta la vida, -quizás su propia confesión- que grabó con Pedro Maffia. . Y destacadas como Domani, Hacelo por la vieja (¿otra confesión?), El barco María, Palomita mía, la vida es corta, Milonga para Gardel, Vivián de París, ¿Y entonces que más querés?, entre otras. Fue letrista o compositor, según los temas.

Alberto Castillo lo adoraba y grabó varias de sus letras. Nos contaba una tarde en los baños turcos de Colmegna que cuando le grabó Cómo se pianta la vida, con Tanturi, a Vivá se le piantaron dos lagrimones y lo abrazó emocionado.

Fue muy querido y respetado en el ambiente tanguero. La noche, el güisqui, los amigos y las mujeres fueron su metejón. Así vivió y murió una fría mañana de invierno de 1971 en el Hospital Británico.  

Les dejo dos temas. El primero, cantando Viván con Maglio, el tango de Di Sarli y Carrera Sotelo: Milonguero viejo (que Di Sarli dedicó a su ídolo: Osvaldo Fresedo). Y Alberto Castillo con Tanturi: Cómo se pianta la vida






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